Al Qaeda caerle… o cómo financiar actividades terroristas y no matar en el intento
Palabras clave:
Terrorismo, lavado de dinero, economía subterráneaResumen
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 alertaron sobre las inmensas posibilidades de financiación con que cuentan los terroristas para ejecutar sus actos. Tratándose de un crimen que no genera dividendos financieros, su relación de costo/beneficio debe ser medida en función de su impacto político. Siguiendo este razonamiento lógico, no debería sorprender que aquellos grupos u organizaciones terroristas cuyos blancos son las sociedades avanzadas, con atentados concentrados generalmente en las zonas urbanas y en los barrios o edificaciones más representativos, generen mayoritario rechazo y “afecten la conciencia de la humanidad” de manera más contundente.
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