¿Qué hay detrás de la determinación del nombre de la Academia Diplomática colombiana?
Palabras clave:
Academia diplomática, diplomacia, ColombiaResumen
La simbología de un nombre sirve para destacar los atributos, recursos y valores de una nación. Lleva a los usuarios a identificar y rememorar su origen y aporte, no solo entre sus propios ciudadanos, sino, en general, entre la comunidad internacional. Como activo intangible, es esta marca la que busca impulsar la reputación y atracción de un país. Las academias diplomáticas, similar a como ocurre con frecuencia con las bibliotecas, hacen parte inherente de ese bien intangible y ocupan un lugar preciado en las instituciones y el legado que forjan los Estados para honrar a destacados personajes. Este artículo podría tener el carácter de una etiqueta de sutileza diplomática, pero apunta a abrir el debate, a propósito de los 200 años de la Cancillería, y a reflexionar sobre aquellos colombianos destacados en la arena internacional con cualidades excelsas, consagrados al quehacer diplomático y merecedores, para que escribe, del mérito de representar la marca de la Academia Diplomática. Y es que la historia es “el mayor campo de enseñanza para aquellos destinados al honor de representar y servir sus monarcas en el papel de la política exterior”, como bien anotaba Comte d’Hauterive en 1811, diplomático de confianza de Napoleón, encargado de la école diplomátique de entonces, a las órdenes de Talleyrand. En su manual de instrucciones para los futuros diplomáticos, este autor aclaraba asimismo que, repasando los archivos oficiales y la historia, el objetivo era moldear y sacar a relucir el juicio de los jóvenes estudiantes para que plasmaran “la reflexión sobre aquellos que tuvieron que triunfar sobre otros” (véase Bruley 2009).
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Derechos de autor 2023 Miguel Felipe Castiblanco Monsalve

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